En resumen: en Argelia (artículo 338 del código penal), en Túnez (artículo 230) y en Marruecos (artículo 489), las relaciones entre personas del mismo sexo siguen castigadas con pena de prisión. Pero lo esencial del riesgo, en 2026, no viene de una patrulla en la calle: viene de un teléfono. Los informes de Human Rights Watch, de Amnesty International, de ILGA World y de colectivos regionales como Damj (Túnez) o Nassawiyat y Akaliyat (Marruecos) documentan desde hace años procesos que arrancan de un perfil falso, de una conversación encontrada en un teléfono desbloqueado o de una captura de pantalla entregada a la policía. Esta guía hace tres cosas: citar los textos tal y como existen, describir los mecanismos de trampa realmente observados y enumerar las precauciones que cambian algo de forma concreta, sin prometer una seguridad que no existe.
Este artículo describe un marco jurídico y una serie de prácticas documentadas. No constituye asesoramiento jurídico personalizado. Ante una citación, una detención o una amenaza, la prioridad absoluta es contactar con una organización especializada y con un abogado.
Los textos, sin aproximaciones
Las cifras y los artículos circulan a menudo deformados en las redes. Esto es lo que figura realmente en los códigos.
| País | Texto | Pena prevista |
|---|---|---|
| Argelia | Código penal, artículo 338 | De 2 meses a 2 años de prisión y multa; pena agravada si uno de los miembros de la pareja es menor (art. 338, párr. 2) |
| Argelia | Código penal, artículo 333 (ultraje público al pudor) | Agravación cuando el acto «consiste en un acto contra natura con un individuo del mismo sexo» |
| Túnez | Código penal, artículo 230 | Hasta 3 años de prisión por «sodomía» entre adultos que consienten |
| Marruecos | Código penal, artículo 489 | De 6 meses a 3 años de prisión y multa por «actos lascivos o contra natura» entre personas del mismo sexo |
A esto se suman, en los tres países, infracciones «cajón de sastre» utilizadas en la práctica como vías alternativas o acumulativas: atentado contra el pudor público, libertinaje, difusión de contenidos «contrarios a las buenas costumbres» y, en Marruecos, el artículo 490 (relaciones sexuales fuera del matrimonio), que también afecta a las parejas heterosexuales. ILGA World, en su recuento Laws on Us / State-Sponsored Homophobia, clasifica a los tres Estados entre los que criminalizan las relaciones consentidas entre adultos del mismo sexo, a diferencia, por ejemplo, de Turquía, cuyo caso, muy distinto, detallamos en ser gay y usar el chat de vídeo en Turquía en 2026.
Dos precisiones útiles, porque son fuente de confusión.
Usar un chat de vídeo no es, en sí mismo, la infracción contemplada. Ninguno de estos artículos menciona Internet. Pero una conversación, un mensaje o una imagen pueden presentarse como elemento de prueba de un acto alegado, o servir de base a una imputación por atentado contra las costumbres. En varios casos documentados por Human Rights Watch en Túnez, la prueba principal era el contenido de un teléfono.
El examen anal forzado ha sido denunciado, no erradicado. Human Rights Watch y la Organización Mundial Contra la Tortura han documentado su uso en Túnez; el Consejo Nacional del Colegio de Médicos tunecino se posicionó en contra de esta práctica en 2017, y los abogados recuerdan que una persona acusada puede rechazarla. Saber que la negativa es posible forma parte de la información que cuenta.
Cómo funcionan realmente las trampas
Las ONG regionales describen esquemas bastante estables. Conocerlos es lo esencial de la protección.
1. El perfil falso y la cita
Una cuenta creíble entabla la conversación, empuja hacia un encuentro físico rápido y propone un lugar que elige ella misma: un piso, una habitación, un coche. Allí, a la víctima la roban y la golpean, la graban o la entregan a la policía. Los colectivos marroquíes y argelinos señalan desde hace años este tipo de emboscada, a veces organizada en pequeños grupos. La señal débil más constante: la insistencia en un lugar privado que no conoces, combinada con la negativa a cualquier intercambio de vídeo en directo previo.
2. La captura de pantalla y el chantaje
Un intercambio cam-to-cam se graba, a menudo con un segundo teléfono apuntando a la pantalla, lo que esquiva cualquier detección. Después vienen las peticiones de dinero y luego las amenazas de enviarlo a la familia, al empleador o a la policía. El mecanismo es idéntico al que describimos en emboscada homófoba y chantaje nacido de un chat de vídeo, pero la consecuencia es más grave: en un país donde el acto está penalizado, denunciar expone a la propia víctima a ser procesada. Es precisamente eso lo que hace tan eficaz el chantaje.
3. El teléfono desbloqueado
Durante un control, una detención por otro motivo o una denuncia familiar, se revisa el teléfono. Galerías de fotos, aplicaciones de citas instaladas, historial de conversaciones: todo se vuelve utilizable. Amnesty International y varias organizaciones tunecinas han documentado registros de teléfonos sin base legal clara y presiones para obtener un código de acceso.
4. El outing por un tercero
Un allegado, un expareja o un vecino entrega capturas. El riesgo no viene entonces de un desconocido, sino del círculo real, y ninguna medida técnica lo neutraliza por completo.

Las precauciones que sí cambian algo
Establezcamos una jerarquía. Algunas medidas reducen mucho la exposición; otras son puro teatro de seguridad.
Lo que más importa: la cara y el encuadre
La cara es el identificador más caro de perder, porque una búsqueda inversa de imágenes o un reconocimiento facial puede vincularla a tus cuentas públicas. Dicho claramente: cuanto más temprano es un intercambio, menos merece tu cara entera. Encuadrar por encima de la boca, usar una iluminación frontal que difumine los detalles de la habitación, retirar del campo cualquier elemento identificable: una placa de calle visible por la ventana, un diploma, un uniforme de trabajo, un objeto religioso o cultural localizable. Detallamos esta lectura del decorado en lo que tu fondo cuenta de ti en el chat de vídeo aleatorio.
En cuanto al material, bastan dos objetos y cuestan poco: una tapa adhesiva para webcam para el portátil, que garantiza que ninguna aplicación te graba sin que lo sepas, y un filtro de privacidad para pantalla, útil si vives en piso compartido o en familia y alguien puede pasar por detrás de ti. Un pequeño panel LED de temperatura regulable permite además iluminar solo la cara y dejar la habitación en penumbra: es tanto una decisión de seguridad como estética.
El teléfono: cifrado, código y lo que se ve en la pantalla de inicio
Tres ajustes hacen lo esencial del trabajo:
- Un código de seis dígitos como mínimo, no solo la huella. En varios países, un desbloqueo biométrico puede obtenerse por simple coacción física; un código exige una palabra. Desactivar el desbloqueo biométrico antes de un desplazamiento sensible es una práctica recomendada por Access Now en sus guías de seguridad digital.
- El cifrado del almacenamiento activado (nativo en iOS, hay que comprobarlo en Android) y las copias de seguridad automáticas en la nube revisadas: una galería sincronizada es una galería consultable desde otro dispositivo.
- Ningún icono revelador en la pantalla de inicio. Las aplicaciones de citas identificables, los nombres de carpetas explícitos, las notificaciones mostradas en la pantalla bloqueada: son los primeros elementos que ve quien coge el teléfono.
Para quienes comparten vivienda, una caja fuerte portátil de viaje con combinación o una simple funda con cerradura evita que un teléfono de repuesto o una memoria USB anden sueltos por una habitación común. Es rudimentario, pero es el tipo de detalle que cuenta cuando el adversario es el círculo cercano.
La red: lo que hace una VPN y lo que no
Una VPN oculta tu dirección IP al interlocutor y al sitio, y cifra el tráfico frente al proveedor de acceso. No te vuelve anónimo ante la persona que te ve en vídeo, no elimina una captura de pantalla y no protege una cuenta reutilizada. Otro punto a verificar: en algunos países el uso de VPN está regulado, y las condiciones de uso varían. Explicamos la mecánica exacta en VPN y chat de vídeo aleatorio: lo que tu dirección IP revela de verdad.
A esto se suma una medida muy eficaz y a menudo descuidada: una dirección de correo electrónico dedicada, sin tu nombre, nunca utilizada en otro sitio, destinada únicamente a las cuentas ligadas a esa parte de tu vida. La mayoría de los cruces de datos se hacen por identificador reutilizado, no por una proeza técnica.
Las apps de citas: una exposición estructuralmente mayor
Comparadas con un chat de vídeo aleatorio sin cuenta, las aplicaciones geolocalizadas exponen más: perfil persistente, fotos almacenadas, distancia mostrada (y por tanto triangulable), historial de mensajes conservado en el servidor. Varias aplicaciones importantes han añadido, tras las alertas de las ONG, modos «discretos» que ocultan el icono y la distancia en los países de riesgo: una función que conviene activar siempre. La ventaja comparativa de un intercambio en vídeo sin registro es precisamente que no deja un perfil detrás; su inconveniente es la ausencia total de verificación del otro lado. Son dos riesgos distintos, no un riesgo menor.

Si la trampa se ha cerrado
En caso de chantaje
No pagues. Todas las organizaciones especializadas coinciden en este punto: el primer pago demuestra que pagas, y las peticiones vuelven a empezar. Corta el contacto, pero no borres nada: conserva los identificadores de la cuenta, los mensajes, las marcas de tiempo, los datos bancarios o los números solicitados. Guarda estos elementos fuera de tu teléfono: una memoria USB cifrada o un disco externo guardado en otro sitio valen más que un álbum en la nube sincronizado con el aparato que te pueden quitar.
Después, evalúa la vía judicial según tu situación. Si estás en Francia, Bélgica, Italia o los Países Bajos, el chantaje y la extorsión son delitos perseguibles y tu orientación sexual no está en cuestión: el método para presentar denuncia y conservar las pruebas se detalla en denunciar, bloquear, conservar pruebas. Si estás en un país donde el acto alegado está penalizado, acudir a la policía puede exponerte: el orden de prioridades se invierte, y el primer contacto debe ser una organización de defensa de los derechos, no una comisaría.
A quién contactar
- Túnez: Damj (Association tunisienne pour la justice et l'égalité), Mawjoudin, la Association tunisienne de lutte contre les MST et le sida (ATL MST/Sida) para el acompañamiento sanitario.
- Marruecos: Akaliyat, Nassawiyat.
- Región / internacional: Human Rights Watch y Amnesty International (documentación y alerta), Access Now con su línea de asistencia en seguridad digital para personas en riesgo, Front Line Defenders para activistas.
- Francia: SOS homophobie (línea de escucha y acompañamiento), Le Refuge para jóvenes en ruptura familiar, l'Ardhis para las solicitudes de asilo basadas en la orientación sexual.
Este último punto merece decirse con claridad: la orientación sexual y la identidad de género son motivos reconocidos de persecución en el sentido de la Convención de Ginebra, y el Tribunal de Justicia de la Unión Europea así lo confirmó (sentencias X, Y y Z, 2013). Las tasas de reconocimiento varían mucho y los procedimientos son largos, pero la información existe, y tanto l'Ardhis como ACNUR publican guías al respecto.
Construir un hábito, no un reflejo de pánico
La seguridad digital depende menos de las herramientas que de las rutinas. Tres preguntas, planteadas en cada intercambio, cubren la mayor parte del riesgo:
- ¿Qué se ve en la pantalla ahora mismo? Cara, encuadre, objetos, reflejos, notificaciones.
- ¿Qué conecta este intercambio con mi identidad civil? Alias reutilizado, dirección de correo, número de teléfono, foto ya publicada en otro sitio.
- ¿Qué hago si esto queda grabado? Tener la respuesta de antemano es no ceder bajo presión.
Para profundizar sin depender de una conexión, las guías de seguridad digital de la Electronic Frontier Foundation (Surveillance Self-Defense, traducida a varios idiomas) y de Tactical Tech (Security in a Box) son referencias de acceso libre; en versión en papel, un libro sobre seguridad digital y privacidad permite trabajar estos reflejos sin conexión. Es banal, pero un soporte que no aparece en una pantalla es también un soporte que nadie te confisca.
Por último, si estás justo al principio del camino —sin haber salido del armario, sin certezas, sin estar listo para hablarlo con tu entorno—, los dos artículos aún no out: la guía de discreción en el chat de vídeo entre hombres y bi, en cuestionamiento prolongan esta guía desde el punto de vista del uso cotidiano. Las reglas generales de prudencia del sitio están recogidas en la página seguridad.
La criminalización no es un asunto técnico: es un marco jurídico que algunos Estados mantienen, que las ONG documentan y que activistas, a menudo con grandes riesgos, impugnan. Las precauciones descritas aquí reducen una exposición; no sustituyen ni a la solidaridad ni al trabajo de esas organizaciones.

